
Según un reportaje reciente de Bloomberg, Paraguay aparece ante la mirada internacional como un destino que está captando más inversión, nuevos residentes y mayor interés empresario.
Pero, al mismo tiempo, el ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, habló esta semana de una “economía de guerra” por la caída de la recaudación y la menor entrada de recursos vinculados a las binacionales, en un escenario que además convive con deudas millonarias del Estado con proveedores.
Ese contraste instala una diferencia entre la imagen de crecimiento y atractivo que circula en publicaciones del exterior y la situación que hoy describen las propias autoridades económicas dentro del país. Mientras afuera se habla de llegada de capitales, residencias e interés regional, desde el Ejecutivo se plantea un ajuste del gasto porque los ingresos ya no avanzan al mismo ritmo.
La publicación internacional señala que Paraguay está recibiendo más atención de empresarios e inversores de la región, atraídos por su estructura impositiva, el avance del mercado local y un mayor movimiento de residencias.
En esa línea, el informe menciona que las solicitudes de residencia subieron más de 60% en 2025, en medio de una mayor llegada de capital y nuevos negocios.
También expone que el país ganó visibilidad en los mercados por la emisión de deuda en moneda local y por la mejora en su perfil ante calificadoras, elementos que fortalecieron la narrativa de un Paraguay más observado por capitales externos.
En paralelo a ese escenario, Fernández Valdovinos anunció que el Estado deberá manejarse con una lógica de economía de guerra en la parte fiscal.
De acuerdo con sus declaraciones difundidas por EFE y medios locales, el ajuste responde a una caída de la recaudación tributaria y a menores ingresos provenientes de Itaipú y Yacyretá por la baja del dólar, por lo que pidió contener el gasto público.
Además, desde el propio análisis publicado sobre el tema se recuerda que la recaudación que en otros momentos mostraba subas cercanas al 20% interanual pasó después a niveles de alrededor del 9%, e incluso con meses de variación negativa en algunos periodos recientes.

A esa presión fiscal se suma la situación de pagos pendientes con empresas proveedoras del Estado.
Medios locales reportaron en los últimos días que el Gobierno mantiene deudas millonarias con contratistas, farmacéuticas y otros prestadores, y que el Ministerio de Economía no prevé volver a flexibilizar la meta fiscal de 1,5% del PIB para cancelar esos compromisos.
En el caso del sector farmacéutico, reportes recientes ubican la deuda en USD 775 millones, cifra que sube a USD 960 millones si se agregan otros servicios como equipamiento, limpieza y alimentación.
Así, mientras una parte de la prensa internacional presenta a Paraguay como un mercado en expansión, con mayor visibilidad y llegada de inversiones, puertas adentro el propio equipo económico reconoce restricciones para sostener el gasto del Estado y plantea una etapa de mayor ajuste.
El resultado es una convivencia entre dos señales que hoy corren en paralelo: una proyección externa de mayor atractivo económico y una advertencia interna sobre menor margen fiscal, menor recaudación y obligaciones pendientes con proveedores.