
Una publicación de Anthropic planteó que el mundo podría beneficiarse de una desaceleración en el desarrollo de las tecnologías de inteligencia artificial, siempre que exista acuerdo entre competidores globales y mecanismos de cumplimiento.
El debate aparece en medio de una fuerte expansión de inversiones en IA, con mercados financieros y empresas tecnológicas apostando a que esta tecnología transforme el trabajo, impulse la productividad y genere avances en áreas científicas.
El crecimiento de la IA también genera preocupación por sus posibles efectos sobre millones de puestos laborales, el aumento de hackeos automatizados, la expansión de centros de datos y el impacto sobre el consumo de energía.
McKinsey estima que el gasto mundial en centros de datos podría alcanzar USD 7 billones para 2030, en un escenario donde la demanda de electricidad, agua y hardware ya forma parte del debate económico y social.
La Escuela Fletcher de la Universidad Tufts elaboró un índice sobre riesgo laboral vinculado a la IA en Estados Unidos. Bajo una trayectoria media de adopción, cerca de 9,3 millones de empleos serían vulnerables, mientras que la cifra podría acercarse a 20 millones si la tecnología se expande con mayor rapidez.
Las preocupaciones también incluyen el posible aumento de desigualdades, tanto entre países como dentro de las propias economías, debido a que los beneficios podrían concentrarse en empresas, inversionistas y sectores con mayor acceso tecnológico.

El Fondo Monetario Internacional advierte que las economías avanzadas tienen mayor preparación para aprovechar la IA que los países en desarrollo.
El organismo observa el riesgo de repetir desequilibrios similares a los generados durante etapas anteriores de globalización, si los responsables de políticas públicas no logran acompañar la transición tecnológica con medidas de adaptación.
En Estados Unidos, el gobierno ordenó a Anthropic cerrar el acceso de ciudadanos extranjeros a dos de sus modelos más avanzados por motivos de seguridad nacional. La empresa deshabilitó el acceso para todos sus clientes con el fin de cumplir la orden, aunque cuestionó la medida.
También crece la resistencia local a la construcción de centros de datos. Una encuesta de Reuters/Ipsos mostró que solo 14% de los consultados apoyaba tener estas instalaciones en sus comunidades, mientras que 57% se oponía.
Dentro de la industria, algunos laboratorios advierten que los modelos de IA podrían avanzar hacia una fase más difícil de controlar, especialmente por el desarrollo de sistemas capaces de realizar tareas complejas de programación y ciberseguridad.