La generación distribuida de electricidad en México registró un crecimiento del 40% en 2024, según datos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
Las solicitudes de interconexión de centrales eléctricas solares menores a 0,5 megawatts (MW) aumentaron a 107.000 en el último año, superando las 65.100 solicitudes reportadas en 2023.
La capacidad instalada de generación distribuida creció 48% anual, alcanzando un total de 4.447 MW. Los estados con mayor capacidad instalada son Jalisco, Nuevo León, Chihuahua, Guanajuato y el Estado de México, mientras que Tlaxcala, Campeche, Tabasco, Baja California Sur y Oaxaca registran la menor capacidad del país.
El régimen de contraprestación más utilizado es la generación neta, seguido por los contratos de pequeña y mediana escala, facturación neta y venta total.
El crecimiento de la generación distribuida ocurre en un contexto de cambios regulatorios tras la reforma a la Constitución mexicana en noviembre de 2024.
La legislación secundaria enviada al Congreso busca otorgar mayor control del sector eléctrico a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Entre los cambios propuestos, se contempla que la generación distribuida sin necesidad de permisos aumente de 0,5 MW a 0,7 MW, y que el autoconsumo sin venta de excedentes pueda alcanzar hasta 20 MW.
El Plan Nacional de Energía prevé la desaparición de la CRE y la creación de la Comisión Nacional de Energía (CNE) como nuevo ente regulador.
De acuerdo con un informe del Instituto Mexicano para la Competitividad, la implementación del plan dependerá de reglas claras y certidumbre para la inversión, además de la evaluación del crecimiento de la demanda eléctrica y su impacto en la capacidad de generación.