
Según investigaciones publicadas en revistas científicas como JAMA Psychiatry y reportes de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), el consumo de cannabis en adolescentes se asocia a alteraciones en la memoria y en funciones cognitivas clave.
Los estudios analizan el efecto de esta sustancia en un periodo crítico del desarrollo cerebral, donde aún se están formando conexiones neuronales fundamentales.
La evidencia indica que el consumo frecuente de cannabis puede afectar la capacidad de retener información y procesar datos, impactando directamente en el aprendizaje.
Estos efectos se observan con mayor intensidad en adolescentes debido a la plasticidad del cerebro en esta etapa.

Investigaciones señalan que el cannabis puede influir en regiones del cerebro vinculadas a la toma de decisiones, la atención y el control de impulsos.
El impacto varía según la frecuencia de consumo, la edad de inicio y otros factores individuales.
El consumo de cannabis en adolescentes es objeto de estudio en distintos países, especialmente en escenarios donde su uso ha sido legalizado o regulado.