De acuerdo con información proporcionada por agencias internacionales, el Gobierno de Israel anunció la interrupción del suministro eléctrico a la Franja de Gaza como respuesta a la crisis relacionada con rehenes del grupo Hamás.
La suspensión del servicio afecta directamente a una planta desalinizadora que abastece parcialmente de agua al enclave palestino.
Según la agencia israelí encargada de coordinar actividades civiles en territorios palestinos, la interrupción del servicio eléctrico ha impactado específicamente a una línea destinada a proveer energía a una planta encargada del proceso de desalinización de agua.
Esta planta representaba una parte limitada pero significativa en el suministro total de agua potable en Gaza.
Actualmente, la mayor parte del agua utilizada en la Franja procede de pozos subterráneos, mientras que otras necesidades energéticas suelen satisfacerse mediante generadores independientes desde el inicio del conflicto armado.
La suspensión del suministro eléctrico llega después del término, el 2 de marzo de 2025, de una tregua temporal de seis semanas que permitía intercambios limitados entre ambas partes involucradas.
Tras la expiración del acuerdo, Israel ha detenido también el ingreso de productos comerciales y asistencia humanitaria a Gaza, adelantando que podrían adoptarse otras medidas si no se cumplen ciertas condiciones planteadas.
Israel condiciona cualquier pacto duradero con Gaza al desarme y la finalización del control territorial por parte del grupo palestino Hamás, que ha indicado disposición para negociar su autoridad política, pero no sus recursos militares.