
La enorme cantidad de nuevos centros de datos anunciados en Estados Unidos está dejando una brecha considerable entre la electricidad que los desarrolladores piden reservar y la que finalmente sería utilizada. Wood Mackenzie calcula que las empresas eléctricas y los operadores de las redes terminarían comprometiendo alrededor del 28% de los 1.066 gigavatios solicitados actualmente para este tipo de proyectos.
Eso implica que más de dos tercios de la demanda eléctrica presentada podría no materializarse, en medio de una carrera por conseguir capacidad antes que otros desarrolladores vinculados al crecimiento de la inteligencia artificial. Un gigavatio representa aproximadamente la potencia que puede generar un reactor nuclear tradicional.
Los 1.066 gigavatios actualmente pedidos para centros de datos representan alrededor del 83% de toda la capacidad de generación eléctrica a escala industrial que tenía Estados Unidos al cierre del año pasado, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. incluidos en el análisis.
El volumen obliga a empresas eléctricas y operadores a calcular qué infraestructura realmente necesitarán construir. El problema aparece cuando una parte de esos pedidos corresponde a instalaciones que nunca llegarán a entrar en funcionamiento.

Una de las razones detrás de esta diferencia son las llamadas solicitudes fantasma. Algunos promotores presentan un mismo centro de datos ante varias compañías eléctricas y luego avanzan solamente con aquella que les ofrece una conexión más rápida o mejores condiciones.
Ese mecanismo puede hacer que un único proyecto figure varias veces dentro de las proyecciones de demanda. Rapidan Energy Group estima que solamente entre 20% y 30% de la potencia solicitada terminaría vinculada con instalaciones que efectivamente se construyan.
La situación cambia dependiendo de la región. Rystad Energy calcula que alrededor de la mitad de las solicitudes serían creíbles dentro de la red de PJM, que abastece a unos 67 millones de personas desde Illinois hasta Virginia.
En la red principal de Texas, la proporción considerada legítima baja hasta aproximadamente 14% de las solicitudes. El estado registra unas 474 gigavatios de pedidos de conexión, de los cuales cerca del 90% corresponden a centros de datos. Esa cantidad supera en más de cinco veces el máximo histórico de demanda eléctrica del sistema texano.
Las compañías eléctricas están aumentando las condiciones para evitar reservar capacidad a proyectos que no tengan posibilidades concretas de avanzar. Entre las medidas aparecen costos iniciales más elevados, garantías financieras y mayores exigencias crediticias.
Exelon, que opera en varios estados, recortó en julio casi 40% de su cartera de solicitudes de electricidad para centros de datos, dejando una lista de espera cercana a 11 gigavatios y priorizando aquellos proyectos con mayores posibilidades de concretarse.
El escenario también llevó a Texas a ordenar una revisión de todos los centros de datos que solicitaron acceso a su principal red eléctrica. La medida deja en pausa las autorizaciones mientras se determina cuáles proyectos cuentan con condiciones reales para desarrollarse.
La revisión pone bajo análisis proyectos vinculados con USD 13.000 millones en ingresos para el sector y podría retrasar cerca de una quinta parte de las instalaciones de centros de datos previstas en Estados Unidos a mediano plazo.