
El oro y la plata recuperaron parte del terreno perdido luego de que Estados Unidos decidiera aplazar por cinco días los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraní.
El movimiento se produjo tras la apertura de conversaciones vinculadas al conflicto en Medio Oriente.
En ese contexto, la plata logró borrar pérdidas de más de 10%, mientras el oro al contado redujo su caída a alrededor de 2%.
La decisión de suspender temporalmente la ofensiva cambió el ritmo de cotización de ambos metales, que venían golpeados por las tensiones regionales y por una salida de inversores hacia activos más líquidos.
Antes de ese giro, el oro había llegado a caer hasta 8,8% en las primeras operaciones en Londres, ampliando el descenso acumulado desde el inicio de la guerra.
Parte del comportamiento reciente del oro estuvo vinculado al impacto del conflicto sobre los precios energéticos. La suba del petróleo y del gas elevó las expectativas de tasas más altas en Estados Unidos y en otros mercados, un escenario que suele restar atractivo al oro por tratarse de un activo que no genera rendimiento.

A eso se sumó el fortalecimiento del dólar y la tensión sobre rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, que continuó bajo amenaza en medio de advertencias cruzadas.
En la última referencia publicada, el oro al contado bajaba 1,6% y se ubicaba en USD 4.417,82 la onza hacia las 11:35 de Londres. La plata, en tanto, subía 0,9% y cotizaba en USD 68,52 la onza.