
El precio internacional del petróleo registró un fuerte aumento al inicio de la semana y volvió a ubicarse por encima de la barrera de USD100 por barril, nivel que no se observaba desde hace cuatro años.
Según datos del mercado energético internacional, el incremento se produjo en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, situación que generó reacciones inmediatas en las primeras operaciones de Asia.
El repunte del crudo coincidió con preocupaciones sobre el suministro global y con advertencias sobre posibles interrupciones en rutas clave para el transporte energético.
Las primeras transacciones reflejaron un salto en los valores de referencia del crudo. El Brent alcanzó USD102,11 por barril tras subir 10,21%, mientras que el WTI avanzó 14,95% hasta USD104,08, superando ambos indicadores la marca de USD100 por barril durante el inicio de la semana.
La reacción del mercado se produjo luego de varios días de incremento en los precios internacionales del petróleo, en un contexto marcado por tensiones en la región productora de energía.
Las preocupaciones del mercado se concentran en la seguridad del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más utilizadas para el transporte de hidrocarburos. Aproximadamente 13 millones de barriles diarios transitaron por ese corredor durante el último año.

Ese volumen representa cerca de 31% del comercio marítimo global de crudo y alrededor de 20% de la producción mundial de petróleo, según estimaciones citadas en informes del sector energético.
Los reportes del mercado también mencionan reducciones en la producción dentro de algunos países productores de la región. Entre los datos difundidos se encuentra una disminución cercana a 1,5 millones de barriles diarios en uno de los principales productores de Medio Oriente.
A esto se suman advertencias sobre eventuales interrupciones en el tráfico de petroleros que cruzan por el estrecho de Ormuz, un punto considerado estratégico para el flujo global de energía.
La evolución del conflicto en Medio Oriente se mantiene como uno de los principales elementos observados por los mercados energéticos. Las tensiones militares y los cambios políticos dentro de la región se han convertido en variables que influyen en las expectativas de oferta en el corto plazo.