
Los futuros del petróleo Brent registraron una caída de más de 14% y el barril llegó a USD 96, luego de conocerse la decisión de Estados Unidos de suspender por cinco días los ataques contra infraestructura energética iraní mientras continúan conversaciones vinculadas al conflicto en Medio Oriente.
Tras ese retroceso, el crudo recortó parte de la pérdida, aunque la reacción inicial del mercado estuvo marcada por la posibilidad de una menor presión inmediata sobre el suministro energético.
La suspensión temporal de la ofensiva fue planteada en paralelo a contactos diplomáticos que seguirán durante la semana. La medida abarca ataques contra instalaciones energéticas iraníes y se da en un escenario de alta tensión regional.
El desarrollo de esas conversaciones será uno de los factores que seguirá de cerca el mercado en los próximos días.
A pesar de la baja del petróleo, la situación en torno al estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los focos centrales del conflicto. Esa vía marítima permanece prácticamente bloqueada, en medio de interrupciones que afectan al transporte de crudo y otros suministros energéticos.

La Agencia Internacional de la Energía había señalado que este escenario está vinculado a una de las mayores alteraciones en el abastecimiento petrolero registradas hasta ahora.
La posibilidad de una recuperación más sostenida en el suministro dependerá también de que los armadores retomen la navegación a través de Ormuz. Mientras eso no ocurra de forma más amplia, el movimiento de precios seguirá condicionado por la evolución del conflicto y por las decisiones operativas en la región.