
Las nuevas Guías Alimentarias 2025–2030 de Gobierno de Estados Unidos introducen cambios en las recomendaciones nutricionales, con mayor énfasis en el consumo de proteínas y alimentos integrales, y una reducción marcada de productos ultraprocesados y azúcares añadidos. La actualización fue difundida por las autoridades federales responsables de las políticas de salud y alimentación.
El documento establece lineamientos que servirán de base para programas públicos de nutrición en todo el país.
Las directrices incorporan un enfoque más amplio sobre el consumo de proteínas.
Se recomienda priorizar fuentes integrales, entre ellas carne, aves, mariscos, huevos, lácteos completos y alternativas vegetales, con presencia en cada comida diaria.
La ingesta sugerida se eleva a un rango de 1,2 a 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, lo que equivale a 84 a 112 gramos diarios para una persona de 70 kilos.
El nuevo esquema revisa la clasificación de las grasas saturadas.
Se indica que estas deben provenir principalmente de alimentos enteros, como carne, lácteos completos y ciertos vegetales, manteniendo su consumo por debajo del 10% de las calorías diarias.
También se contempla el uso moderado de productos como mantequilla o grasas animales dentro de ese límite.

Las guías advierten sobre los alimentos ultraprocesados, definidos como productos listos para consumir con alto contenido de sal, azúcar o aditivos.
El texto señala que ninguna cantidad de azúcares añadidos forma parte de una dieta saludable y establece un máximo de 10 gramos por comida. Para niños de hasta cuatro años, se recomienda eliminar por completo el azúcar añadido.
Las recomendaciones deberán ser aplicadas en programas federales, entre ellos el Programa Nacional de Almuerzos Escolares, que alcanza a cerca de 30 millones de niños por día lectivo.
También servirán como referencia para planes dirigidos a adultos mayores, militares y otros grupos atendidos por el Estado.
En relación con el alcohol, las nuevas pautas dejan de fijar un número específico de bebidas diarias y sugieren consumir menos alcohol.
Además, recomiendan la abstinencia total en determinados grupos, como mujeres embarazadas y personas en procesos de recuperación por adicciones.
Las guías alimentarias se actualizan de manera obligatoria cada cinco años y orientan tanto políticas públicas como mensajes de salud a la población.