
Mayo Clinic y Cleveland Clinic advierten que el consumo insuficiente de agua puede incidir en la energía, el estado de ánimo, la función cerebral y otros procesos del cuerpo. El agua representa entre el 50% y el 60% del peso corporal, por lo que su presencia es clave para el funcionamiento celular y de los órganos.
La deshidratación puede aparecer con señales leves al comienzo y luego avanzar hacia molestias más notorias si no se repone líquido de forma adecuada.
La baja ingesta de agua puede relacionarse con fatiga, dolor de cabeza, irritabilidad y dificultad para concentrarse.
Mayo Clinic señala que la deshidratación puede afectar la memoria de trabajo y reducir la claridad mental. Cleveland Clinic también vincula una hidratación adecuada con mejor desempeño de funciones cognitivas básicas.

Entre las señales mencionadas se encuentran orina de color amarillo oscuro, boca seca, piel fría, mareos y palpitaciones.
También pueden aparecer calambres musculares, menor resistencia física y recuperación más lenta después del ejercicio, debido a la pérdida de agua y electrolitos mediante el sudor.
El agua interviene en el metabolismo, la digestión y la eliminación de desechos del organismo. La deshidratación puede ralentizar el metabolismo basal y afectar la sensación de saciedad.
Cleveland Clinic también indica que la falta de hidratación puede disminuir la elasticidad de la piel y acentuar líneas de expresión, mientras que una ingesta constante de líquidos ayuda a sostener el equilibrio hídrico del cuerpo.