
La disponibilidad de combustible utilizado en actividades agrícolas comenzó a verse afectada por el conflicto en Oriente Próximo, situación que está impactando en las cadenas de producción alimentaria en distintos países. El encarecimiento y la dificultad para acceder a diésel están generando complicaciones para operar maquinaria esencial en el campo.
La agricultura depende de grandes volúmenes de energía para tareas como siembra, cosecha, transporte y manejo del ganado. En este contexto, la escasez de combustible se suma a otros factores que inciden en la actividad agrícola global.
La maquinaria agrícola y los sistemas de riego dependen en gran medida del diésel. Si el suministro resulta insuficiente, las actividades productivas pueden retrasarse o reducirse.
Especialistas del sector advierten que la falta de combustible puede alterar los calendarios de cultivo establecidos durante generaciones.
Además, los costos vinculados a la cosecha, el procesamiento y el transporte de alimentos tienden a aumentar cuando el acceso a energía se vuelve más limitado.
En varios países asiáticos, agricultores y pescadores enfrentan dificultades para adquirir combustible necesario para operar bombas de riego, motores y embarcaciones.
En algunos casos, las autoridades comenzaron a limitar la distribución diaria de diésel para ciertos usos productivos.
En la región, casi el 40% de las tierras cultivables depende de equipos que funcionan con motores diésel para extraer agua subterránea destinada a los cultivos.

En distintos mercados agrícolas se registran incrementos en el precio del combustible utilizado en el campo.
En algunos países europeos, productores reportaron pagos adicionales de alrededor de EUR 30 por cada 100 litros de combustible, mientras que maquinaria de gran tamaño puede consumir hasta 250 litros de diésel en jornadas de trabajo intensivas.
En ciertas regiones del sudeste asiático, trabajadores vinculados a la pesca registraron pérdidas cercanas a 500 pesos diarios, equivalentes a USD 8,40, debido al aumento del precio del diésel.
La disponibilidad de combustible también influye en los ciclos agrícolas. En Australia, productores de cereales se preparan para la siembra de invierno mientras que en gran parte de Europa comienzan las labores de primavera vinculadas a cultivos como cebada y maíz.
En zonas productoras de granos se reporta una reducción en las entregas de combustible solicitadas antes del inicio de las tareas de siembra, lo que obliga a distribuir los recursos disponibles dentro del sector agrícola.