
Los puestos de entrada y las profesiones basadas en tareas que pueden resolverse mediante herramientas digitales enfrentan una mayor exposición al avance de la inteligencia artificial. Estudios de Microsoft, la Organización Internacional del Trabajo, la Fundación Getulio Vargas y McKinsey & Company señalan que la presión se concentra especialmente en quienes buscan su primera oportunidad laboral.
El análisis de Microsoft se basó en más de 200.000 conversaciones anónimas realizadas con Copilot para identificar qué actividades puede acompañar o ejecutar la inteligencia artificial generativa dentro de diferentes ocupaciones.
Entre las actividades con mayor alcance de estas herramientas figuran las desarrolladas por operadores de telemercadeo, intérpretes, traductores, historiadores y profesores universitarios vinculados con áreas empresariales.
Son funciones en las que una parte importante del trabajo consiste en buscar información, redactar, resumir, traducir, responder consultas o elaborar contenidos, tareas que los sistemas generativos ya pueden desarrollar con rapidez.
Las ocupaciones que requieren presencia física, destreza manual y conocimientos técnicos específicos aparecen con menor posibilidad de sustitución directa.
Dentro de este grupo se encuentran profesionales de enfermería, masajistas, fundidores, ingenieros navales, dentistas, pintores y plomeros. En estos casos, las herramientas digitales pueden brindar apoyo, pero no realizar por completo las labores propias del puesto.

Un informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo en 2025 estimó que alrededor del 25% de los empleos del mundo está potencialmente expuesto a la inteligencia artificial.
El organismo sostiene que el cambio no necesariamente implicará la desaparición completa de las ocupaciones. Una parte de los puestos podría transformarse y requerir personas capaces de dirigir las herramientas, revisar los resultados y definir cómo deben ejecutarse las tareas.
La edad y la experiencia también influyen en el nivel de exposición. Un estudio de la Fundación Getulio Vargas detectó que los jóvenes de 18 a 29 años encuentran mayores dificultades para acceder a vacancias dentro del sector tecnológico.
La posibilidad de conseguir empleo para este grupo se redujo al menos 5% desde 2022, mientras sus salarios quedaron aproximadamente 7% por debajo de los niveles observados antes de la expansión de herramientas como ChatGPT, Gemini y Grok.
Un informe de McKinsey & Company registró una disminución del 14% en la contratación de trabajadores de entre 22 y 25 años dentro de sectores con mayor exposición a la automatización desde 2022.