
Una estimación de un analista financiero ubica por encima de USD 1.000 millones anuales el dinero enviado por paraguayos que viven en otros países. Los principales puntos de origen son España, Estados Unidos y Argentina, mientras que la mayor parte de los recursos se utiliza para cubrir necesidades cotidianas de los hogares.
Las transferencias recibidas desde el exterior tienen como primer destino la compra de alimentos, el pago de estudios y otros compromisos familiares. La falta de educación financiera reduce las posibilidades de separar una porción para ahorro o inversión.
El análisis sostiene que estos fondos funcionan principalmente como una ayuda para familiares que permanecen en Paraguay. Sin embargo, no se identificaron programas públicos orientados específicamente a acompañar a los receptores para que una parte de ese dinero pueda transformarse en capital, emprendimientos o reservas.
Actualmente no hay un estudio que determine cuántas personas reciben remesas, dónde viven, cuánto dinero llega a cada hogar o qué porcentaje de sus ingresos depende de esas transferencias.
La ausencia de un mapeo también dificulta medir el efecto que tendría una reducción repentina de los envíos. Para los hogares que utilizan esa plata como parte permanente de su presupuesto, una interrupción podría modificar de manera inmediata su capacidad para cubrir gastos mensuales.

Datos del Instituto Nacional de Estadística, basados en el último censo argentino, señalan que cerca de 550.000 personas nacidas en Paraguay viven en Argentina. La cantidad podría superar el millón al incluir descendientes y residentes que se identifican como paraguayos.
España aparece como el segundo destino, con aproximadamente 127.000 paraguayos. La migración hacia ese país tomó fuerza desde el año 2000, cuando el registro rondaba apenas las 2.000 personas.
Brasil ocupa el tercer lugar, con alrededor de 60.000 paraguayos, mientras que Estados Unidos registra cerca de 27.000 personas nacidas en Paraguay.
En España, el 75% de la población paraguaya migrante está compuesto por mujeres, mientras que en Argentina existe una distribución más equilibrada entre hombres y mujeres. En ese país predominan las personas con formación primaria y secundaria, y una proporción menor cuenta con estudios terciarios.