
La reforma del transporte público metropolitano prevé implementar un modelo de costo de servicio por kilómetro, conocido como CSK, para que los pagos a las empresas operadoras estén vinculados al cumplimiento efectivo del servicio.
El esquema busca reemplazar el sistema actual de subsidios y establecer una relación directa entre la remuneración de las empresas y los kilómetros recorridos en los corredores asignados.
Bajo el nuevo modelo, las empresas recibirán pagos por recorrer los kilómetros establecidos dentro de un corredor determinado.
Con este cambio, el argumento de falta de rentabilidad dejaría de ser utilizado como justificación para no operar, debido a que la remuneración estaría garantizada por el cumplimiento del recorrido asignado.
La reforma también prevé mecanismos de fiscalización sobre las frecuencias, los horarios y la operación real de los buses.
Las empresas que incumplan el servicio podrían perder sus itinerarios, lo que introduce una sanción directa para los casos de reguladas o interrupciones injustificadas.

El sistema actual fue señalado por demoras en el pago del subsidio, situación que fue utilizada en distintas ocasiones como explicación para paros o reducción de unidades.
Con el modelo por kilómetro, el pago ya no estaría asociado únicamente al boleto o al subsidio tradicional, sino al servicio efectivamente prestado a los usuarios.
La reforma del transporte público será aplicada de manera gradual dentro del área metropolitana.
El objetivo es ordenar la operación del sistema, reducir incumplimientos y establecer contratos con mayor control sobre la prestación del servicio.
El plan contempla una reducción en la cantidad de empresas adjudicadas para operar los corredores.