
El Instituto de Profesionales Paraguayos del Sector Eléctrico presentó su Informe Técnico N.º 1/26, en el que advierte sobre el riesgo de una crisis energética en Paraguay entre 2026 y 2035, si no se incorporan nuevas fuentes de generación eléctrica.
El análisis señala que la demanda de potencia y el consumo de energía podrían superar la capacidad de las fuentes actuales. En ese escenario, el país entraría en alerta naranja en 2028 y en alerta roja en 2030 por el uso total de la potencia máxima disponible.
Para el año 2028, el sistema requeriría 6.250 MW, nivel considerado como alerta naranja. Ese punto obligaría a sumar nuevas fuentes de generación para no consumir la reserva estratégica.
La situación se volvería más ajustada en 2030, cuando se usaría la totalidad de la potencia máxima disponible en las centrales actuales, estimada en 7.813 MW.
En consumo de energía, el informe marca otra señal de presión. La alerta naranja llegaría en 2029, al alcanzar el límite de planificación de 41.120 GWh por año. En 2030, se agotaría la energía máxima disponible, calculada en 51.400 GWh por año.
El informe técnico tomó como base el comportamiento reciente del sistema eléctrico nacional. La demanda de potencia proyectada crece a un ritmo del 8% anual, mientras que el consumo de energía aumenta cerca del 10% anual.
Con esos niveles, los técnicos concluyen que desde 2031 podrían aparecer déficits progresivos y sostenidos de potencia y energía si no se ejecutan los planes de expansión necesarios.
El documento también menciona que las cargas intensivas especiales, como la criptominería, influyeron en el consumo reciente, aunque la finalización de contratos en 2027 no representaría una disponibilidad adicional significativa para otros usos.

El informe señala que el margen de acción es limitado y que cualquier demora en agregar nuevas capacidades de generación puede comprometer la reserva estratégica y la seguridad del abastecimiento nacional.
Entre las alternativas de corto plazo, el documento menciona la energía solar fotovoltaica con bancos de baterías de alta potencia, por sus tiempos de habilitación estimados en alrededor de tres años.
También se señala que se requeriría una inversión de alrededor de USD 1.000 millones para evitar un escenario de mayor presión energética.
En el análisis también se menciona que Paraguay podría llegar al tope de generación de sus principales centrales hidroeléctricas en un plazo de cuatro a cinco años. Ante picos de consumo, como los días de mucho calor por el uso masivo de acondicionadores de aire, el país podría necesitar comprar energía a países vecinos.