
Según estudios publicados en el British Journal of Ophthalmology y análisis de especialistas en medicina del sueño, la postura al dormir y el uso de almohada influyen tanto en la salud ocular como en la alineación cervical.
Las investigaciones señalan que no existe una recomendación universal, ya que el uso o no de almohada depende de características individuales y de la posición adoptada durante el descanso.
Los estudios indican que dormir sin almohada o con menor elevación de la cabeza puede ayudar a reducir la presión intraocular, un factor asociado al riesgo de glaucoma.
Esto se explica por la posición del cuello, ya que una inclinación elevada puede comprimir venas y afectar el flujo sanguíneo hacia los ojos, incrementando dicha presión.

Especialistas señalan que la almohada cumple un rol clave en mantener la alineación del cuello con la columna vertebral.
En personas que duermen de lado o boca arriba, el uso de almohada ayuda a evitar tensiones musculares y molestias en cuello y hombros.
Por el contrario, la ausencia de soporte en estas posiciones puede generar inclinaciones inadecuadas y provocar dolor cervical.
La evidencia indica que quienes duermen boca abajo podrían prescindir de la almohada o utilizar una muy baja, ya que en esta posición una almohada alta puede forzar el cuello.
En cambio, quienes duermen de lado o boca arriba requieren cierto nivel de soporte para mantener una postura neutra durante el descanso.
Los especialistas coinciden en que la clave está en lograr una alineación adecuada del cuerpo, evitando posiciones que generen presión o tensión prolongada.