
Investigaciones señalan que ciertos desequilibrios nutricionales podrían influir en la aparición o agravamiento del tinnitus, una condición caracterizada por la percepción de zumbidos o pitidos en los oídos sin estímulos externos.
El texto menciona estimaciones publicadas en The Lancet, que indican que el tinnitus afecta a más de 740 millones de personas en el mundo.
Entre los nutrientes analizados, la vitamina D aparece como uno de los factores con mayor respaldo científico en relación con el tinnitus.
Estudios mencionados en el artículo indican que niveles bajos de esta vitamina se correlacionan con mayor prevalencia e intensidad de los síntomas.

Además de la vitamina D, el texto señala investigaciones sobre el papel del magnesio, el hierro y la vitamina B12 en la salud auditiva.
La deficiencia de magnesio podría aumentar la sensibilidad del sistema auditivo, mientras que la falta de hierro, especialmente en casos de anemia ferropénica, puede afectar el suministro de oxígeno al oído interno.
En el caso de la vitamina B12, se menciona que entre el 40% y el 45% de los pacientes con tinnitus crónico presentan niveles bajos de esta vitamina.
El artículo advierte que la corrección de déficits nutricionales puede aportar mejoras en algunos pacientes, pero no garantiza resultados en todos los casos.
La suplementación debe realizarse únicamente bajo supervisión médica, debido a que el tinnitus puede tener múltiples causas y no siempre responde solo a cambios en vitaminas o minerales.
Entre las causas habituales del tinnitus se mencionan la exposición a sonidos intensos, la pérdida auditiva asociada a la edad, el uso de medicamentos ototóxicos, enfermedades cardiovasculares y alteraciones nutricionales.
Por ese motivo, el abordaje requiere evaluación médica, revisión auditiva y análisis de factores individuales.
Las recomendaciones internacionales mencionadas en el texto apuntan a un enfoque multidisciplinario.