
El mercado laboral de Brasil mostró en noviembre un nivel de desempleo que se ubicó en 5,2%, el registro más bajo desde que existen datos comparables a partir de 2012. El dato se dio en un contexto de política monetaria restrictiva, con tasas de interés que permanecen en niveles elevados.
Los registros oficiales indican que el descenso del desempleo se produjo pese a que la tasa de referencia se mantiene en 15%, uno de los niveles más altos de los últimos años.
En ese marco, el número de personas desocupadas se redujo hasta 5,6 millones, consolidando una tendencia de mayor absorción de mano de obra incluso con condiciones financieras estrictas.
El mantenimiento de tasas elevadas busca contener la evolución de los precios al consumidor, aunque la dinámica del empleo introduce un nuevo factor en el escenario económico.
Un mercado laboral más ajustado, combinado con aumentos salariales, agrega presión sobre la estrategia monetaria en un contexto donde la inflación aún se ubica por encima de los objetivos oficiales.

A la fortaleza del empleo se suma una depreciación reciente de la moneda brasileña, que encarece productos importados y complica el control de precios.
Analistas citados por Bloomberg señalan que este conjunto de variables podría mantener la inflación por encima del 3% en los próximos años, aun cuando la economía muestra señales de actividad sostenida.
Con elecciones previstas para 2026, el desempeño del mercado laboral se convierte en un elemento central del escenario económico.