
Información difundida por fuentes oficiales y financieras indica que China inició contactos con autoridades de Venezuela y Estados Unidos para obtener garantías sobre préstamos multimillonarios otorgados al país sudamericano en años anteriores.
Las gestiones se desarrollan en un contexto de reordenamiento político y financiero.
No existe una cifra oficial actualizada, ya que Venezuela dejó de publicar datos detallados tras el impago de 2017.
Estimaciones privadas ubican las obligaciones pendientes entre USD 10.000 millones y USD 20.000 millones, asociadas en gran medida a esquemas de financiamiento respaldados por envíos de petróleo.
Desde 2007, bancos estatales chinos otorgaron más de USD 60.000 millones en créditos, con repagos previstos a través de exportaciones de crudo a precios acordados.
Este mecanismo integró la deuda al comercio bilateral incluso cuando se redujo la concesión de nuevos préstamos.

En 2025, China concentró cerca del 80% de las exportaciones de petróleo de Venezuela, equivalentes a unos 389.000 barriles diarios.
Ese volumen representó alrededor del 4% de las importaciones totales de crudo del país asiático.
Las conversaciones apuntan a asegurar la participación china en eventuales procesos de reestructuración de deuda, en un escenario de cambios políticos y ajustes financieros, sin definiciones públicas sobre plazos o mecanismos concretos.