
El Día Mundial del Atún, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, busca generar conciencia sobre la relevancia de esta especie para la salud de los océanos y la sostenibilidad de los recursos marinos, según datos de organismos internacionales.
El atún cumple un rol clave en el ecosistema marino, ya que actúa como depredador tope y regula las poblaciones de otras especies, contribuyendo al equilibrio del océano.
Además de su función ecológica, el atún tiene un peso relevante en la alimentación y la economía global.
Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), es una fuente importante de omega-3, proteínas y vitamina B12, lo que lo convierte en un alimento estratégico a nivel mundial.
A nivel económico, representa una parte significativa del comercio pesquero global, con millones de toneladas capturadas cada año y alta demanda internacional.

La presión de la demanda ha llevado a varias especies a situaciones de riesgo.
Datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) indican que algunas especies de atún han sido clasificadas en categorías de amenaza debido a la sobrepesca, lo que plantea desafíos para su conservación.
En los últimos años se han implementado medidas para mejorar la gestión del recurso.
Actualmente, la mayoría de las capturas provienen de poblaciones evaluadas como sostenibles, resultado de regulaciones y controles internacionales sobre la pesca.