
Datos oficiales del Banco Central del Paraguay (BCP) muestran que la inflación acumulada del año se encuentra en 1,8%, mientras el precio del diésel registra variaciones mucho mayores.
Tomando como referencia los valores de febrero de 2026, el combustible utilizado ampliamente por el transporte, el agro y la distribución acumula incrementos que llegan hasta 39%, mientras Petropar aplicó recientemente otro ajuste de G. 300 por litro.
En Petropar, el diésel común Tipo III aumentó G. 2.040 por litro, equivalente a 32,6%, desde los precios unificados de febrero.
En estaciones privadas, la diferencia acumulada alcanza G. 2.440 por litro, lo que representa una variación de 39%.
El diésel premium Tipo I también tuvo modificaciones importantes. En la estatal, el incremento acumulado llega a G. 2.250 por litro o 28%, mientras en el sector privado alcanza G. 2.550 por litro, equivalente a 31,7%.
El transporte de cargas está entre las actividades con mayor exposición a los cambios del combustible. Camiones que llevan hortalizas hasta centros de abastecimiento y vehículos encargados de distribuir alimentos y otros productos dependen principalmente del diésel para operar.
Representantes del sector señalan que el combustible puede representar más de la mitad de los costos operativos de una empresa de transporte. Cuando ese gasto aumenta de manera sostenida, el margen para mantener sin cambios el precio del flete se reduce.

El encarecimiento puede recorrer distintos puntos antes de alcanzar al consumidor. El productor enfrenta un desembolso mayor para mover insumos y cosechas, el distribuidor paga más para trasladar la carga y los comercios reciben productos con un costo logístico superior.
El diésel Tipo III forma parte de los principales gastos de las empresas que operan el transporte de pasajeros en el Área Metropolitana de Asunción. Aunque el precio abonado directamente por el usuario puede mantenerse, el costo total del servicio se determina mediante la tarifa técnica.
La diferencia entre esa tarifa y el monto pagado por el pasajero es cubierta por el Estado mediante subsidios. Por ese motivo, un combustible más caro también puede aumentar los recursos necesarios para mantener sin cambios el precio del pasaje.
La producción agropecuaria utiliza este combustible desde la preparación del suelo hasta la cosecha. También interviene en fumigaciones, bombeo de agua y traslado de granos y otros productos hacia puertos y centros comerciales.
Con variaciones superiores al 30% y de hasta 39% en algunos segmentos durante 2026, el combustible pasa a representar un gasto mayor dentro de la estructura operativa de productores y empresas vinculadas a la actividad agrícola.
Además de los factores internos, los precios externos siguen influyendo sobre el mercado paraguayo. El heating oil, utilizado como referencia para el componente base del diésel, pasó de alrededor de USD 2,5 por galón antes de la crisis en torno al estrecho de Ormuz a cerca de USD 4,4 por galón.
Paraguay depende de la importación de derivados del petróleo y una parte importante del movimiento comercial terrestre utiliza vehículos a diésel. El mercado internacional continúa condicionado por el conflicto en Medio Oriente y las decisiones de los grandes productores petroleros.
Otro dato que mantiene la atención sobre los precios es el valor necesario para reponer el combustible. Hasta el viernes, ese costo ya se encontraba por encima de G. 8.000 por litro, todavía sin incorporar los márgenes correspondientes a la comercialización.
Si esas condiciones se mantienen, podrían producirse nuevos ajustes. El traslado de los mayores gastos, sin embargo, no necesariamente ocurre de inmediato ni en la misma proporción que la variación del combustible. Parte puede aparecer primero en los costos empresariales, avanzar luego hacia los precios mayoristas y finalmente alcanzar los valores pagados por los consumidores.