
Información difundida por Departamento de Aviación Civil de Irán y reportes de seguimiento aéreo internacional indican que Irán cerró de manera temporal su espacio aéreo en la zona de Teherán durante más de cuatro horas, con reanudación de los vuelos después de las 7:00 hora local del jueves.
La medida se aplicó mediante un aviso operativo que restringió el tránsito aéreo y habilitó excepciones puntuales bajo autorización previa.
Durante el período de cierre, se limitaron las operaciones en rutas clave que atraviesan el país.
El esquema permitió ingresos y salidas con permiso específico para vuelos internacionales con destino u origen en la capital, mientras el resto del tráfico debió desviar recorridos.
El cierre se produjo en un marco de tensiones entre Irán y Estados Unidos, junto con protestas internas que elevaron el nivel de alerta operativa.
En paralelo, se registraron ajustes de seguridad en la región, con medidas preventivas que influyen en la planificación de vuelos.

Las restricciones obligaron a desvíos hacia corredores alternativos, incrementando tiempos de vuelo y consumo de combustible en trayectos entre Asia, Oriente Próximo y Europa.
Experiencias recientes en la región muestran que cierres similares han derivado en cancelaciones y reprogramaciones en rutas de alta demanda.
Autoridades de otros países emitieron avisos a aerolíneas para evitar el espacio aéreo iraní durante el cierre.
Plataformas de monitoreo mostraron aviones retomando el paso una vez levantada la restricción, con normalización progresiva del tráfico.
En episodios previos, intercambios de misiles entre países vecinos provocaron interrupciones temporales del tráfico aéreo y suspensiones de servicios por parte de aerolíneas internacionales.