
El Niño volvió a formarse en el Pacífico ecuatorial, luego de ser identificado por la Agencia Meteorológica de Japón. Se trata del primer episodio desde 2023 y podría convertirse en uno de los más fuertes registrados.
El fenómeno climático se caracteriza por el calentamiento del Océano Pacífico, lo que puede modificar los patrones meteorológicos en distintas regiones del mundo.
Entre los posibles efectos se mencionan sequías, inundaciones y fluctuaciones de temperatura, con impacto sobre comunidades, agricultura y sistemas de energía.
Históricamente, los episodios fuertes de El Niño redujeron rendimientos en productos como aceite de palma, café, cacao, algodón, trigo y arroz, de acuerdo con un informe de Marex citado por Bloomberg.
Los cambios en lluvias y temperaturas pueden afectar las cosechas y generar presión sobre mercados agrícolas vinculados a alimentos e insumos básicos.

Bloomberg recordó que un episodio fuerte de El Niño en 1997 dejó al menos 30.000 muertes y daños estimados en USD 100.000 millones a nivel mundial.
Además, un estudio de Dartmouth College de 2023 estimó que las secuelas persistentes del fenómeno pueden representar costos de billones de dólares para la economía global.
Los impactos podrían extenderse e intensificarse cuando El Niño alcance su punto más alto entre diciembre y enero.