
Estados Unidos aguarda una respuesta de Irán a una propuesta orientada a reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra que provocó miles de muertes y fuertes variaciones en los precios de la energía.
La respuesta iraní se espera en los próximos días. Hasta el momento, sus autoridades no indicaron si aceptarán el planteamiento, mientras persisten las diferencias sobre el programa nuclear y el enriquecimiento de uranio.
Washington transmitió a Irán un memorando que podría permitir la reapertura del estrecho de Ormuz y levantar el bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes.
Ese paso abriría un periodo de un mes de conversaciones para avanzar hacia un acuerdo de paz definitivo.
Si la negociación entra en una nueva etapa, las partes deberán discutir las actividades nucleares de Irán.
Estados Unidos plantea una moratoria sobre el enriquecimiento de uranio y busca acceder a las reservas de uranio altamente enriquecido. Irán, por su parte, sostuvo anteriormente que no hará concesiones sobre su programa nuclear.

Además del punto nuclear, continúan abiertas las discusiones sobre los límites al programa de misiles balísticos de Irán y su respaldo a grupos aliados en la región.
Israel mantiene una postura cautelosa ante el impulso estadounidense para reducir la campaña contra Irán y afirmó que existe coordinación estrecha con Washington en los esfuerzos de paz.
El precio del petróleo bajó 2,2% el jueves y quedó por debajo de USD 100 por barril, luego de una semana de fuertes movimientos.
Los enfrentamientos en el estrecho de Ormuz habían llevado al Brent cerca de USD 115 por barril el lunes, antes de caer por debajo de USD 97 el miércoles, cuando Irán informó que evaluaba la propuesta.

La reapertura del estrecho de Ormuz es uno de los puntos centrales de la negociación, debido a que por esa vía circulaba alrededor de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo antes de que la guerra paralizara el tráfico.
Los armadores aún esperan detalles sobre las condiciones de tránsito, pese a que Irán mencionó nuevos protocolos para permitir un paso seguro y estable por la vía marítima.
China pidió avanzar en las negociaciones y consideró desaconsejable una reanudación de las hostilidades.