
Irán inició este sábado el funeral del difunto líder supremo, Alí Jamenei, en una ceremonia de una semana que se espera reúna a millones de personas y funcione como una demostración de fuerza de la República Islámica.
El cuerpo de Jamenei permanecerá expuesto durante el fin de semana en el complejo de la mezquita Imam Jomeini Mosalla, en Teherán, para que el público pueda rendir homenaje.
Luego de los actos en Teherán, están previstas procesiones en la capital iraní, en Qom y también en Nayaf y Karbala, en Irak, ciudades sagradas para el islam chií.
El entierro de Jamenei está previsto para el 9 de julio en Mashhad, su ciudad natal.
Las autoridades iraníes estiman que hasta 20 millones de personas podrían participar de los actos fúnebres.
Desde las primeras horas del día se registraron grandes multitudes en Teherán, mientras la televisión estatal mostró los ataúdes de Jamenei y de cuatro miembros de su familia sobre una plataforma elevada, cubiertos con la bandera nacional.
El hijo de Jamenei, Mojtaba, fue designado como sucesor, pero resultó herido en el ataque en el que falleció su padre y todavía no tuvo una aparición pública.
Bloomberg Línea indicó que no está claro si asistirá al funeral, mientras durante la ceremonia algunos asistentes juraban lealtad a su figura.

Representantes de países como China, Rusia, India, Pakistán, Turquía e Irak participaron el viernes de una ceremonia más reducida.
También asistieron delegados de Qatar, Omán y Arabia Saudita, además de milicias de Medio Oriente aliadas con Irán.
Irán cerró gran parte de la capital para organizar los actos, declaró tres días festivos y reforzó la seguridad del espacio aéreo.
El funeral estaba previsto inicialmente para marzo, pero fue postergado por la guerra con Estados Unidos e Israel y por la alta cantidad de asistentes esperada.
El nuevo calendario del funeral llega luego de la firma de un acuerdo de paz provisional con Estados Unidos y coincide con el mes sagrado islámico de Muharram.