
El balance oficial por los dos terremotos registrados en Venezuela el 24 de junio aumentó a 4.333 personas fallecidas y 16.740 heridas, de acuerdo con la actualización presentada por la Asamblea Nacional.
Además, los equipos de emergencia lograron rescatar con vida a más de 6.400 personas durante las labores realizadas en las zonas afectadas.
La nueva cifra fue comunicada 17 días después del desastre y supera los 4.118 fallecimientos contabilizados durante la jornada anterior.
Con el paso de las semanas, los operativos comenzaron a concentrarse principalmente en la recuperación y en la identificación de víctimas.
Los terremotos tuvieron magnitudes de 7,2 y 7,5 y ocurrieron con apenas unos instantes de diferencia. Los movimientos afectaron por lo menos a siete estados y provocaron el derrumbe de edificios, además de interrupciones en el suministro de electricidad y agua.
Las zonas con mayores daños fueron La Guaira y el Gran Caracas, de acuerdo con datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En estos lugares, numerosas familias tuvieron que abandonar sus viviendas debido a los daños estructurales y a la falta de servicios básicos.

Parte de la población afectada permanece en calles, escuelas, iglesias, estadios y otros espacios acondicionados temporalmente. Estos sitios reciben a personas cuyas casas quedaron destruidas o no ofrecen condiciones para volver a ser ocupadas.
La emergencia también elevó la demanda sobre los hospitales y los servicios públicos venezolanos. Las autoridades continúan trabajando para restablecer la atención sanitaria, el acceso al agua y la energía en las áreas alcanzadas por los sismos.
El Gobierno venezolano pidió que los activos del país bloqueados en el exterior sean liberados para financiar la asistencia y la reconstrucción. Entre los recursos mencionados se encuentran el oro depositado en el Banco de Inglaterra y los fondos alcanzados por sanciones internacionales.