
La producción nacional de tomate atraviesa una fase de menor volumen, lo que impactó en los precios registrados en los mercados locales durante los últimos días, según datos del sector comercial frutihortícola y reportes de organismos vinculados al control sanitario y a la comercialización agrícola.
Durante el fin de semana, el kilo de tomate se ubicó entre G. 16.000 y G. 17.000, en un contexto donde la oferta local no alcanza a cubrir el nivel habitual de consumo interno.
La oferta de tomate de origen nacional continúa activa, aunque con volúmenes inferiores a los registrados en los momentos de mayor cosecha.
Esta reducción responde al cierre del ciclo productivo de varias zonas proveedoras, lo que limita la cantidad disponible en los centros de abasto y mercados mayoristas.
En paralelo, las importaciones del producto permanecen restringidas debido a la falta de autorizaciones fitosanitarias y comerciales correspondientes.
La habilitación depende de los procedimientos establecidos por los organismos competentes, que continúan evaluando la evolución del consumo y de la producción local antes de liberar el ingreso de tomate importado.
Estimaciones técnicas indican que la producción proyectada para febrero rondaría los 2,6 millones de kilos, mientras que el consumo mensual interno se ubica entre 5,5 y 6 millones de kilos.
Esta brecha explica la presión sobre los precios en los puntos de venta, en un escenario donde la demanda supera a la mercadería disponible.

La escasez se reflejó también en los valores mayoristas.
En la semana previa, la caja de tomate llegó a cotizarse entre G. 200.000 y G. 230.000.
En los primeros días de esta semana se observó una leve corrección, con precios que oscilaron entre G. 150.000 y G. 160.000 la caja, vinculada a la salida de partidas que alcanzaron su maduración.
Las autoridades agrícolas continúan monitoreando el comportamiento del mercado, tanto en precios como en niveles de abastecimiento.