
La industria de los casinos en Estados Unidos está modificando el diseño de sus complejos ante los hábitos de los consumidores más jóvenes. Un reporte de TransUnion muestra que la participación en apuestas entre integrantes de la Generación Z aumentó 34% interanual, mientras este público mantiene una mayor inclinación por los canales digitales que por los establecimientos físicos.
Los cambios empiezan a verse en la distribución de los edificios. HBG Design calcula que décadas atrás las salas de juego podían ocupar aproximadamente 60% de un casino regional, mientras actualmente esa participación puede reducirse a 40% o menos.
La diferencia está siendo ocupada por restaurantes, hoteles, espacios abiertos, boleras, conciertos y otras propuestas diseñadas para que una visita no dependa exclusivamente de sentarse frente a una máquina o una mesa.
Uno de los casos más marcados es Metropolitan Park, proyectado junto al Citi Field de Nueva York. El área destinada específicamente al juego representaría apenas 10% del complejo, mientras el resto incorporará parques, campos deportivos, gastronomía y una sala de conciertos.

Otro ejemplo es Hollywood Casino and Hotel Aurora, donde se destinaron USD 360 millones a reconvertir una antigua operación fluvial en un complejo con alojamiento, comida y espacios de encuentro.
El movimiento coincide con una mayor penetración de las plataformas online. Una encuesta del Siena Research Institute indica que 52% de los hombres estadounidenses de entre 18 y 49 años mantiene una cuenta activa en una casa de apuestas deportivas por internet, frente al 48% registrado en 2025.
La competencia para los casinos físicos ya no pasa únicamente por otros establecimientos. También está en el celular, donde los usuarios pueden apostar sin trasladarse.
Los operadores también están ampliando las fuentes de facturación fuera del juego. En Penn Entertainment, alimentos, alojamiento y entretenimiento vienen aumentando su participación dentro de los ingresos, mientras la compañía continúa desarrollando proyectos con una combinación más amplia de servicios.
El cambio apunta a convertir al casino en un lugar donde el visitante pueda cenar, asistir a un espectáculo, hospedarse o reunirse, aunque la apuesta no sea necesariamente el motivo principal de la salida.