
La estructura social de América Latina y el Caribe registró cambios durante los últimos diez años, con una reducción de la población en situación de pobreza y un incremento del grupo identificado como clase media. Según datos difundidos por el Banco Mundial, el porcentaje de personas que viven con ingresos por debajo del umbral de pobreza descendió de 32,8% en 2015 a 25,2% en 2025, de acuerdo con estimaciones del organismo.
El análisis regional considera tres categorías de ingreso diario. La población en pobreza se ubica por debajo de USD 8,30 al día, mientras que el grupo vulnerable se sitúa entre USD 8,30 y USD 17, y la clase media corresponde a ingresos superiores a USD 17 diarios.
En 2015, la pobreza representaba 32,8% de la población, mientras que el segmento vulnerable alcanzaba 32,0% y la clase media llegaba a 35,2%.
Para 2019, antes del impacto de la pandemia, el porcentaje de personas en pobreza había descendido a 31,2%, mientras que la clase media aumentó hasta 37,1%.
La crisis sanitaria registrada en 2020 alteró esa tendencia. Durante ese periodo, la pobreza volvió a aumentar hasta 31,6% y la vulnerabilidad se elevó a 33,5%, al tiempo que la clase media se redujo a 34,9%.
A partir de 2022 se inició una etapa de recuperación en la región. En ese año la pobreza se redujo hasta 29,0%, mientras que el grupo vulnerable se mantuvo cerca de 32,8% y la clase media aumentó a 38,2%.

La tendencia continuó durante los años siguientes. En 2023, la proporción de personas en situación de pobreza se ubicó en 27,9%, mientras que la clase media alcanzó 39,7%.
Posteriormente, en 2024, el indicador de pobreza descendió hasta 25,5%, al tiempo que la clase media se expandió a 42,3% de la población.
Las proyecciones para 2025 indican que la pobreza llegaría a 25,2%, el nivel más bajo del periodo analizado.
En paralelo, la población vulnerable se ubicaría en 32,0%, mientras que la clase media alcanzaría 42,8%, lo que implica un incremento de 7,6 puntos porcentuales respecto al nivel registrado una década atrás.