
La cotización de la deuda soberana de Venezuela y de la petrolera estatal registró un movimiento relevante en los mercados internacionales.
El ajuste se produjo luego de los recientes acontecimientos políticos vinculados al país y generó variaciones significativas en distintos tramos de los títulos negociados en el exterior.
En las primeras operaciones de la jornada en Nueva York, varios bonos mostraron subas de dos dígitos, alterando las referencias previas con las que venían operando los inversores.
Los bonos emitidos por el Estado venezolano y por la empresa petrolera estatal encabezaron las variaciones del día.
Algunos papeles avanzaron por encima del 20%, mientras que otros registraron incrementos cercanos a ese nivel, según los precios relevados en el mercado secundario.
Dentro de la curva soberana, ciertos vencimientos alcanzaron valores que no se observaban desde semanas atrás, en un contexto marcado por una elevada volatilidad y cambios rápidos en las expectativas.
El movimiento se dio en un escenario donde el mercado comenzó a reordenar posiciones ante la posibilidad de un nuevo marco político e institucional. No obstante, distintos análisis coinciden en que la deuda venezolana continúa enfrentando condicionantes estructurales que limitan cualquier proceso de normalización financiera en el corto plazo.

Entre esos factores se mencionan el volumen acumulado de obligaciones impagas, la complejidad de una eventual reestructuración y la necesidad de definiciones claras sobre el esquema económico futuro.
Según estimaciones difundidas por entidades financieras internacionales, la deuda en bonos sin garantía de Venezuela y de su petrolera estatal asciende a USD 56.500 millones, cifra que se eleva hasta USD 93.300 millones al incorporar intereses vencidos.
Este volumen posiciona al caso venezolano entre los procesos de reestructuración más complejos del mercado de deuda soberana, con un entramado diverso de acreedores, instrumentos y litigios pendientes.
Si bien la suba reciente refleja un ajuste táctico de precios, los participantes del mercado siguen atentos a definiciones políticas y económicas que permitan dimensionar el alcance real de los cambios en curso.