
El tráfico por el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de energía, quedó prácticamente paralizado este jueves tras nuevos ataques entre EEUU e Irán. La situación se da mientras la tregua entre Washington y Teherán aparece cada vez más debilitada.
Los datos de seguimiento de buques muestran que los movimientos observables se concentraron principalmente en una ruta aprobada por Irán, más cercana al norte del estrecho.
En cambio, el corredor omaní respaldado por EEUU se mantuvo con baja actividad.
Entre las embarcaciones de mayor tamaño, solo se observó el paso de un superpetrolero sancionado por EEUU que salía del Golfo Pérsico y de un buque portacontenedores con bandera iraní.
El tráfico también mostró señales de operaciones con menor visibilidad. Algunos barcos cruzaron el miércoles con sus transpondedores apagados, una práctica que dificulta el seguimiento público de sus movimientos y que suele utilizarse para reducir exposición en zonas de riesgo.
De acuerdo con datos de Kpler citados por Bloomberg, unos 20 buques de carga cruzaron el estrecho en ambas direcciones el miércoles.
Ese nivel se ubica entre los más bajos desde el acuerdo provisional de mediados de junio que había permitido reabrir el paso.
En las tres semanas posteriores a ese acuerdo, el tránsito diario promedio de buques mercantes fue de 34 embarcaciones, con un máximo de 59 buques el 24 de junio. Durante la guerra, el recuento diario se mantuvo por debajo de 20 barcos en la mayoría de las jornadas.

El tráfico de buques cisterna de gas natural licuado por el estrecho permaneció paralizado. Sin embargo, dos barcos vacíos ingresaron recientemente al Golfo de Omán y se dirigían hacia la entrada oriental de Ormuz.
También se observaron indicios de interferencias electrónicas en la zona. Varios buques al sureste de Limah, en el Golfo de Omán, aparecían navegando a velocidades inusualmente altas, de al menos 30 nudos, algo que puede estar relacionado con alteraciones en las señales de seguimiento.
El estrecho de Ormuz es un paso estratégico para el transporte de petróleo y gas desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales. Por eso, cualquier reducción fuerte del tránsito en esa zona puede ser seguida de cerca por operadores de energía, navieras y mercados financieros.