
La definición del nuevo salario mínimo entra en una etapa clave esta semana, luego de que representantes de trabajadores y empleadores no lograran alcanzar un acuerdo en las reuniones desarrolladas en el Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam).
La recomendación final deberá ser remitida al Poder Ejecutivo para la decisión correspondiente.
Las organizaciones sindicales mantienen su propuesta de un incremento del 20%, equivalente a G. 647.021, mientras que el sector empresarial sostiene que el ajuste debe realizarse únicamente utilizando la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
La inflación acumulada utilizada para el cálculo del reajuste alcanza 2,4%, lo que representaría un aumento de G. 69.577 sobre el salario mínimo vigente. Con ese mecanismo, el ingreso mensual pasaría de G. 2.899.048 a G. 2.968.625.
Los representantes de los trabajadores consideran que el ajuste basado exclusivamente en el IPC no compensa la pérdida del poder adquisitivo acumulada en los últimos años, por lo que insisten en una actualización superior.

El Conasam tiene previsto realizar una nueva reunión esta semana para intentar cerrar las negociaciones y elaborar el dictamen que será elevado al presidente de la República. Hasta el momento, las cinco reuniones desarrolladas no permitieron alcanzar una posición consensuada entre las partes.
La recomendación deberá ser remitida al Ejecutivo dentro de los plazos establecidos para que la actualización salarial pueda entrar en vigencia a partir de julio.
El Poder Ejecutivo será el encargado de oficializar el reajuste mediante decreto una vez recibida la recomendación del consejo. La normativa vigente establece que el Gobierno tiene la facultad de definir el porcentaje final de incremento.