
Una investigación de Mass General Brigham publicada en la revista JAMA encontró que cerca de uno de cada tres adultos de Estados Unidos sin antecedentes de enfermedad cardíaca presenta niveles de colesterol LDL por encima de las metas establecidas en las guías estadounidenses de 2026. Entre quienes superan el objetivo recomendado, aproximadamente el 76% no utiliza medicamentos para reducir el colesterol.
El estudio analizó información de alrededor de 2.300 personas de entre 30 y 79 años, incluida en una encuesta nacional realizada entre 2021 y 2023. Esa muestra representa aproximadamente a 178 millones de adultos estadounidenses.
Las recomendaciones actualizadas no establecen una única cifra para toda la población. El nivel aconsejado de colesterol LDL cambia de acuerdo con la probabilidad que tiene cada persona de sufrir un infarto, un accidente cerebrovascular u otro problema cardiovascular.
Para los adultos considerados de bajo riesgo, las guías plantean evaluar un tratamiento cuando el LDL llega a 160 miligramos por decilitro o más. En las personas que ya padecen una enfermedad cardíaca y presentan una probabilidad muy alta de sufrir otro episodio, la meta se ubica por debajo de 55 miligramos por decilitro.
Dentro del grupo sin antecedentes cardiovasculares, la diferencia entre el nivel real y la meta recomendada se amplía a medida que aumenta el riesgo. Entre los adultos ubicados en la categoría más alta, alrededor del 83% supera el objetivo de LDL y cerca de la mitad no recibe medicamentos para controlarlo.
La situación también alcanza a quienes ya atravesaron un infarto, un accidente cerebrovascular u otro episodio cardiovascular.
Cerca de cuatro de cada cinco personas de este grupo permanecen por encima del valor recomendado.

Entre los pacientes con enfermedad cardiovascular que no llegan al nivel aconsejado, aproximadamente el 62% ya utiliza algún medicamento para bajar el colesterol, aunque el tratamiento no consigue reducirlo hasta el nuevo objetivo.
El 38% restante no recibe tratamiento. Los investigadores señalan que ambos grupos presentan situaciones diferentes, ya que algunos necesitan comenzar una terapia y otros podrían requerir una revisión de la medicación que ya utilizan.
La información utilizada fue recopilada antes de la publicación de las guías de 2026. Por ese motivo, los resultados funcionan como una referencia inicial para observar si la distancia entre los niveles reales de colesterol y las nuevas metas se reduce con el paso del tiempo.
El trabajo también menciona factores como el acceso limitado a determinados medicamentos, el desconocimiento de los pacientes y las barreras dentro del sistema de salud entre las posibles causas de la diferencia registrada.