
La Reserva Federal volvió a quedar bajo presión luego de declaraciones públicas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirigidas al titular del banco central, Jerome Powell.
El cruce se produjo tras conocerse avances de una investigación del Departamento de Justicia vinculada a la renovación de la sede de la autoridad monetaria, según información oficial difundida en Washington.
Las declaraciones marcaron un nuevo capítulo en la relación entre el Poder Ejecutivo y la institución encargada de la política monetaria.
La investigación se centra en un proyecto de remodelación de instalaciones de la Reserva Federal, que derivó en citaciones judiciales y en la revisión de testimonios ante el Congreso.
Luego de que trascendieran esos avances, Donald Trump calificó públicamente a Jerome Powell como “incompetente” o “corrupto”, expresiones que elevaron el nivel del conflicto institucional.
Tras los señalamientos, se suspendieron encuentros previstos entre funcionarios del Ejecutivo y autoridades monetarias.
El episodio generó reacciones inmediatas en distintos sectores políticos de Washington, donde se advirtió sobre el impacto que este tipo de cruces puede tener en el funcionamiento del banco central.
En el Congreso de Estados Unidos, algunos legisladores republicanos manifestaron reparos sobre el avance de la investigación y anticiparon que podrían frenar futuros nombramientos vinculados a la Reserva Federal hasta que se esclarezca la situación.

Al mismo tiempo, exautoridades económicas de administraciones republicanas y demócratas difundieron un pronunciamiento conjunto en defensa de la institucionalidad del banco central.
El conflicto reactivó la discusión sobre la independencia de la Reserva Federal para definir las tasas de interés.
Desde el entorno presidencial se reiteró la expectativa de una baja en el costo del dinero, mientras que desde otros sectores se remarcó que las decisiones monetarias deben basarse en indicadores económicos.
Con la investigación en curso y el mandato de Jerome Powell próximo a concluir, el panorama sigue abierto en la capital estadounidense.