
La propuesta de establecer incentivos tarifarios para proyectos vinculados a inteligencia artificial generó cuestionamientos en torno a su impacto en el sistema energético, según datos de autoridades del sector eléctrico y organismos técnicos.
El planteamiento se centra en cómo el crecimiento de estas tecnologías puede influir en la demanda de energía.
El desarrollo de soluciones de inteligencia artificial implica un uso intensivo de recursos tecnológicos, lo que se traduce en un mayor requerimiento energético.
De acuerdo con los análisis, los proyectos de IA pueden incrementar significativamente la demanda de electricidad, en función de su escala operativa.

Distintos sectores advirtieron que el esquema de incentivos podría generar presión adicional sobre la infraestructura eléctrica existente.
Según lo expuesto, existe preocupación por el impacto que tendría el aumento del consumo en la capacidad del sistema, especialmente ante un crecimiento acelerado.
El avance de la inteligencia artificial forma parte de un proceso de transformación digital que se expande en múltiples sectores económicos.