
La Administración estadounidense y las autoridades de Venezuela analizan mecanismos para permitir el acceso a miles de millones de dólares pertenecientes al país sudamericano y retenidos en el exterior, de acuerdo con personas familiarizadas con las conversaciones. El dinero sería destinado a la recuperación posterior a los dos terremotos sin ampliar de manera considerable el gasto asumido por los contribuyentes de Estados Unidos.
Washington ya comprometió USD 386 millones para las tareas de asistencia. El planteamiento consiste en utilizar recursos venezolanos disponibles fuera del país antes de recurrir a un incremento importante de los fondos públicos estadounidenses.
El Gobierno venezolano continúa con limitaciones para disponer de activos vinculados al Fondo Monetario Internacional, alrededor de 30 toneladas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra y cuentas abiertas en entidades financieras de otros países.
También conserva aproximadamente USD 4.200 millones en derechos especiales de giro del FMI. Estos recursos pueden intercambiarse con otros miembros del organismo por dólares u otras monedas, aunque la operación implica el pago de intereses dependiendo de los saldos y las asignaciones correspondientes.
Las autoridades venezolanas ya retiraron USD 346 millones de fondos propios mantenidos en las reservas del FMI, luego del restablecimiento de las relaciones con la institución y del respaldo otorgado por Estados Unidos.
Uno de los puntos que todavía se encuentra bajo análisis es la forma de supervisar el destino de los recursos.
Personas vinculadas a las conversaciones indicaron que Estados Unidos pretende avanzar de manera gradual y establecer controles sobre la utilización del dinero.
Este criterio también fue aplicado a los ingresos obtenidos mediante la venta de petróleo venezolano. La intención es que los fondos liberados sean utilizados para retirar escombros, reparar edificios y desarrollar nuevamente la infraestructura afectada.

El Banco Mundial estimó en USD 19.600 millones las pérdidas ocasionadas por los terremotos en construcciones e infraestructura. La magnitud de los daños hace prever que el proceso de recuperación se extenderá durante varios años.
La ayuda estadounidense entregada hasta ahora incluye financiación para organizaciones internacionales y suministros destinados a las personas afectadas. Además, cerca de 1.000 integrantes del personal estadounidense permanecen en Venezuela colaborando con las labores de asistencia y recuperación.
Estados Unidos flexibilizó en abril una sanción aplicada durante siete años al Banco Central de Venezuela y a otras entidades financieras estatales. La medida podría facilitar las gestiones para recuperar el control del oro almacenado en territorio británico.
Sin embargo, las reservas continúan inmovilizadas debido a un proceso judicial relacionado con el reconocimiento internacional de las autoridades venezolanas. A esto se suman otras cuentas bancarias en el extranjero cuyo valor podría alcanzar cientos de millones de dólares.