
Estados Unidos se dispone a aplicar un gravamen adicional de alrededor del 7,5% a productos procedentes de China por preocupaciones relacionadas con el exceso de capacidad industrial, de acuerdo con fuentes familiarizadas con las deliberaciones.
La medida podría conocerse antes del encuentro previsto entre los gobiernos estadounidense y chino en septiembre.
De concretarse en esos términos, los aranceles establecidos durante el segundo mandato estadounidense quedarían cerca del 20%, nivel que Pekín había mencionado anteriormente dentro de los parámetros negociados con Washington para mantener su tregua comercial.
Las discusiones continúan y el porcentaje exacto todavía no fue cerrado. Entre las alternativas analizadas aparece la posibilidad de anunciar un arancel superior y dejar una parte suspendida, de manera que la carga efectiva termine ubicándose en torno al 7,5%.
También siguen pendientes detalles relacionados con qué tarifas quedarían temporalmente suspendidas y durante cuánto tiempo. Las negociaciones ocurren mientras ambos países intentan prolongar el acuerdo comercial que estableció una tregua de un año y que vence el 10 de noviembre de 2026.

La Administración estadounidense abrió en marzo una investigación sobre más de una docena de grandes socios comerciales utilizando la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. El procedimiento analiza cuestiones relacionadas con el exceso de capacidad productiva de distintas economías.
El Gobierno busca utilizar estas investigaciones como nueva base jurídica para imponer aranceles después de que anteriores gravámenes globales fueran anulados por decisiones judiciales en Estados Unidos.
Las autoridades esperan publicar los resultados de la investigación antes de la reunión prevista para el 24 de septiembre en Washington entre los presidentes de Estados Unidos y China. Sin embargo, el desarrollo jurídico de las medidas continúa siendo parte del análisis interno.
En julio, Estados Unidos ya había aplicado un arancel de 12,5% a productos chinos bajo otro argumento comercial. China cuestionó esa decisión, aunque no anunció represalias y sostuvo que existía un entendimiento para limitar determinados gravámenes adicionales al 20%.
La utilización de la Sección 301 para establecer estos impuestos a las importaciones enfrenta cuestionamientos judiciales. Una coalición de 25 estados estadounidenses presentó durante agosto una demanda ante el Tribunal de Comercio Internacional, sumándose a otros reclamos de empresas.
La Administración estadounidense sostiene que la herramienta cuenta con respaldo legal y continúa avanzando con investigaciones destinadas a reemplazar los mecanismos arancelarios que anteriormente fueron invalidados por los tribunales.