El Consejo de Ministros de Italia aprobó un decreto que introduce cambios en los criterios para otorgar la nacionalidad a descendientes de ciudadanos italianos nacidos en el extranjero, según reportes de medios oficiales.
La medida busca limitar el alcance de la ley vigente y frenar el aumento de solicitudes, principalmente provenientes de países sudamericanos.
El gobierno argumentó que el crecimiento de personas con ciudadanía italiana fuera del país ha sido significativo en los últimos años.
Se estima que la población de italianos en el extranjero pasó de 4,6 millones a 6,4 millones en la última década, y en Sudamérica el número superó los dos millones.
De acuerdo con el nuevo decreto, solo podrán acceder de forma directa a la nacionalidad italiana aquellos descendientes cuya madre, padre o abuelos hayan nacido en Italia.
Con esta modificación, las generaciones siguientes deberán cumplir otros requisitos para solicitar la ciudadanía.
Además, se estableció que las solicitudes ya no se tramitarán en los consulados, sino a través de un ente específico del Ministerio de Exteriores.
Esta decisión responde al volumen de casos aún pendientes, que supera las 60.000 solicitudes activas en todo el mundo.
Junto al decreto, se aprobó un proyecto de ley que afectará a quienes ya cuenten con la ciudadanía italiana pero nacieron y residen fuera del país.
Estas personas deberán ejercer sus derechos y deberes cívicos al menos una vez cada 25 años, como condición para conservar su vínculo legal con Italia.
Las estadísticas señalan un aumento en el número de reconocimientos de nacionalidad en países como Argentina, que pasó de 20.000 casos en 2023 a 30.000 en 2024, y Brasil, donde las cifras subieron de 14.000 en 2022 a 20.000 en 2023.