
La productividad de América Latina y el Caribe disminuyó alrededor de 0,4% anual entre 2015 y 2024, de acuerdo con un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo.
La inteligencia artificial aparece entre las herramientas consideradas para mejorar la manera en que las empresas utilizan el trabajo, la tecnología y el capital.
El planteamiento cobra mayor peso porque una parte del crecimiento regional estuvo sostenida por la incorporación de más personas al mercado laboral. Con un menor empuje demográfico, los países necesitan encontrar otras vías para producir más con los recursos disponibles.
Cerca del 80% de las empresas de América Latina y el Caribe ya utiliza alguna herramienta de inteligencia artificial. Sin embargo, solamente 23% obtiene resultados económicos a partir de su aplicación y apenas 6% reconoce un impacto importante dentro de sus operaciones.
La diferencia muestra que buena parte de las compañías todavía emplea la tecnología en tareas puntuales, sin integrarla completamente a sus procesos de trabajo, decisiones comerciales o modelos de negocio.
La región ocupa el sexto lugar entre nueve zonas analizadas en el Índice de Preparación para la Inteligencia Artificial del Fondo Monetario Internacional. América Latina y el Caribe registra 43 puntos sobre 100, mientras Estados Unidos alcanza 77 puntos.
Esta medición considera las condiciones disponibles para desarrollar, incorporar y aprovechar la tecnología, como la preparación de los trabajadores, la infraestructura digital, las inversiones y la capacidad de las instituciones.
Los resultados de PISA 2022 indican que tres de cada cuatro estudiantes de la región no alcanzan las capacidades mínimas en matemáticas. Cerca de la mitad también presenta dificultades en conocimientos básicos de lectura.

Entre los adultos, solamente alrededor del 30% dispone de habilidades digitales básicas. Esta situación reduce las posibilidades de que trabajadores y empresas incorporen nuevas herramientas de manera más amplia en sus actividades diarias.
Entre el 15% y el 17% de los hogares latinoamericanos y caribeños todavía no cuenta con conexión fija a internet. La falta de acceso se concentra principalmente en zonas rurales, donde existen mayores dificultades para ampliar la infraestructura.
También se mencionan limitaciones en la capacidad de procesamiento, centros de datos, organización de la información y servicios de almacenamiento digital. Una parte de estas soluciones depende de proveedores ubicados fuera de la región.
El aprovechamiento de la inteligencia artificial no depende únicamente de comprar programas o contratar plataformas. El análisis plantea la necesidad de ampliar la conectividad, fortalecer los centros de datos, aumentar la capacidad de procesamiento y asegurar el suministro de energía.
También incluye la capacitación de trabajadores, la enseñanza de inteligencia artificial y ciencia de datos, la reconversión laboral y una mayor coordinación entre empresas, universidades y gobiernos.
Brasil, Chile y Uruguay aparecen con niveles intermedios de preparación institucional, mientras otros países todavía enfrentan dificultades para construir estrategias más amplias alrededor de esta tecnología.
El punto central será conseguir que el uso de inteligencia artificial deje de limitarse a actividades aisladas y pase a generar cambios concretos en la producción. Para ello serán necesarias más habilidades, infraestructura, inversión y capacidad empresarial.