
La Prefectura de Policía de París solicitó aplazar la marcha del Orgullo prevista para el sábado 27 de junio, como medida preventiva ante el episodio de temperaturas extremas que afecta a Francia.
Los organizadores aceptaron la decisión y trabajan para trasladar la celebración a septiembre.
Las autoridades tomaron la medida debido a la presión que el calor está generando sobre los servicios sanitarios y de emergencia. En París, las intervenciones diarias de los bomberos se duplicaron, mientras que las llamadas a los números de emergencia aumentaron 50%.
Los hospitales registran una elevada demanda mientras continúan las atenciones relacionadas con las altas temperaturas. Aunque los organizadores habían reforzado los puestos sanitarios y los dispositivos de seguridad para la marcha, la policía consideró que esas medidas no eran suficientes.
La decisión busca evitar nuevas concentraciones de personas que puedan elevar la cantidad de desmayos, cuadros de deshidratación y otras emergencias durante las horas de mayor calor.
El Gobierno francés activó un plan especial de movilización para el sistema sanitario y pidió mantener las recomendaciones emitidas por alcaldes y prefectos, incluso si las temperaturas comienzan a disminuir durante el fin de semana.
La marcha del Orgullo no fue la única actividad afectada. París también canceló el festival musical Solidays, que cada año reúne a cientos de miles de asistentes.

En otras ciudades francesas se adoptaron decisiones similares. La marcha del Orgullo de Lyon fue aplazada hasta septiembre ante previsiones de temperaturas cercanas a los 40 °C.
La ola de calor también provocó cierres de escuelas, interrupciones parciales del tráfico ferroviario y 40 fallecimientos por ahogamiento en Francia.
Durante el fin de semana estará prohibida en París la venta y el consumo de alcohol en la vía pública entre las 18:00 y las 07:00 del día siguiente.
La restricción alcanza a la venta ambulante, los supermercados y el consumo en espacios públicos. Quedan exceptuadas las terrazas de restaurantes y establecimientos autorizados para servir bebidas.
La medida busca disminuir incidentes vinculados con la combinación de alcohol y altas temperaturas, que puede aumentar los casos de deshidratación, desmayos y otras situaciones que requieren asistencia médica.