
La Justicia argentina declaró la quiebra de SanCor, una de las empresas más representativas del sector lácteo, tras no poder sostener su proceso de reestructuración financiera.
La compañía llegó a esta instancia con un pasivo total cercano a USD 120 millones, incluyendo compromisos con más de 1.500 acreedores y obligaciones laborales impagas.
El proceso concursal iniciado en 2025 no logró estabilizar la situación, lo que derivó en la quiebra.
Entre los componentes de la deuda se registran ARS 12.788 millones en salarios impagos, además de obligaciones previsionales y comerciales.
La situación afectó directamente a cientos de trabajadores, en un contexto de deterioro sostenido.

A pesar de la quiebra, la Justicia dispuso una continuidad operativa transitoria en algunas plantas, con el objetivo de evitar una interrupción inmediata de actividades y mitigar el impacto sobre el empleo y la cadena productiva.
El fallo judicial ordena la incautación de bienes y abre un proceso para la eventual venta de las plantas industriales, ya sea en conjunto o por separado.
Este mecanismo busca recuperar parte de las obligaciones pendientes con acreedores.
La caída de SanCor se produce en un contexto de dificultades estructurales en el sector, con caída de la producción, problemas financieros y reducción de operaciones.
La empresa, fundada en 1938, había sido una de las principales referencias del mercado lácteo argentino.