
SpaceX programó el decimotercer vuelo de prueba de Starship, en medio de una mayor atención de los mercados sobre las actividades comerciales vinculadas al espacio. UBS proyecta que esta industria podría alcanzar un valor potencial de USD 1,3 billones para 2040, impulsada por menores costos de lanzamiento, comunicaciones satelitales, defensa e infraestructura para inteligencia artificial.
La misión corresponde al segundo ensayo de la Versión 3 del cohete y tiene previsto desplegar una nueva generación de satélites Starlink. La prueba busca reunir información técnica y avanzar hacia un sistema que permita reutilizar completamente tanto la nave como su propulsor.
Uno de los objetivos centrales de Starship es evitar que cada misión requiera construir un vehículo nuevo. La posibilidad de recuperar y volver a utilizar sus componentes podría reducir el costo de transportar satélites, equipos y otras cargas fuera de la Tierra.
Esta reducción permitiría desarrollar actividades que hasta hace pocos años resultaban demasiado costosas. Entre ellas aparecen la observación terrestre, las redes de comunicación, los servicios de defensa y las futuras plataformas de procesamiento instaladas en órbita.
Space Capital calculó que las empresas vinculadas con la economía espacial recibieron USD 31.600 millones de inversión privada durante el segundo trimestre de 2026.
Con ese movimiento, el capital acumulado desde 2009 llegó a USD 488.300 millones, distribuido entre 2.445 compañías.

La infraestructura, que incluye cohetes, satélites y plataformas orbitales, captó USD 20.700 millones durante el trimestre. Sin embargo, el dinero también se dirige hacia programas, redes y servicios que utilizan la información obtenida desde el espacio.
La industria se divide entre infraestructura, distribución y aplicaciones. La primera categoría incluye los vehículos y equipos que llegan a la órbita, mientras que las otras abarcan las redes que transportan datos y los servicios comerciales creados a partir de esa información.
Desde 2009, las aplicaciones concentraron USD 313.000 millones en inversión privada, frente a USD 150.600 millones destinados a infraestructura y USD 24.700 millones dirigidos a distribución. Esta composición muestra que una parte considerable del capital se encuentra en los negocios que funcionan sobre la infraestructura espacial.
UBS incluye a los centros de datos orbitales entre las actividades que podrían crecer durante la próxima década. La propuesta consiste en instalar capacidad informática fuera de la Tierra para procesar información y atender la demanda de modelos de inteligencia artificial.
SpaceX también orienta parte de su estrategia hacia ese mercado, con planes relacionados con capacidad de cómputo, fabricación de chips y una red integrada de cohetes, satélites y procesamiento de datos. La evolución de estos proyectos dependerá de los avances tecnológicos y de la reducción del costo de acceso a la órbita.