
Una consultoría elaborada por el Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética de la Universidad de Buenos Aires, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y a pedido de la ANDE, recomienda actualizar la estructura de precios de la electricidad mediante aumentos periódicos.
La propuesta plantea que la tarifa media pase de USD 49,2 por MWh a USD 68,6 por MWh entre 2026 y 2030, lo que representa una variación acumulada de 39,4%.
El documento fue presentado durante una mesa dedicada a analizar el papel de la energía en el desarrollo económico de Paraguay. El trabajo busca establecer valores de referencia para cubrir los costos del servicio y definir mecanismos de actualización para los próximos años.
La propuesta no establece el mismo porcentaje para todos los niveles de suministro. En baja tensión, la tarifa subiría de USD 55,8 a USD 77,8 por MWh, equivalente a un incremento de 39,4%.
Para los usuarios de media tensión, el valor pasaría de USD 43,3 a USD 63 por MWh, una diferencia de 45,5%. En el segmento de alta y muy alta tensión, el precio aumentaría de USD 35,3 a USD 51,4 por MWh, con una variación de 45,6%.
Estas cifras corresponden a proyecciones técnicas para el periodo comprendido hasta 2030. El estudio presenta una hoja de ruta gradual y no una aplicación inmediata de todo el porcentaje calculado.

La consultoría propone que la ANDE implemente actualizaciones tarifarias automáticas anuales, vinculadas con variables como la inflación. También sugiere realizar una revisión completa de la estructura de precios cada cinco años.
El objetivo señalado es reducir la diferencia entre el costo real de prestar el servicio eléctrico y el monto cobrado a los usuarios. El documento advierte que postergar las modificaciones mientras aumenta la demanda puede elevar el costo de los ajustes futuros.
Además, recomienda trasladar directamente a la tarifa el costo de generación de la energía, junto con medidas para disminuir las pérdidas eléctricas y la morosidad.
Entre las acciones incluidas se encuentra la ampliación del uso de medidores inteligentes, la reducción de pérdidas técnicas y comerciales y el mejoramiento de la calidad del suministro.
El estudio sostiene que los nuevos ingresos podrían utilizarse para financiar inversiones, atender el rezago financiero de la empresa y ampliar la infraestructura necesaria para responder al crecimiento del consumo eléctrico.
La propuesta también busca establecer reglas periódicas para que usuarios e inversionistas conozcan con anticipación la manera en que podrían variar los precios del servicio.
Para un hogar con un consumo mensual de 200 kWh, la tarifa paraguaya fue calculada en USD 46 por MWh. El estudio comparó ese valor con los registrados en Uruguay, Colombia, Chile y Brasil.
La consultoría señala que, aun aplicando la actualización proyectada, Paraguay conservaría una de las tarifas eléctricas más bajas de América Latina. La comparación forma parte de los valores internacionales utilizados para preparar el análisis encargado por la ANDE.
Durante el encuentro también se indicó que el país enfrenta un aumento de proyectos industriales que requieren energía. Esta situación plantea la necesidad de anticipar inversiones en generación, transmisión y distribución eléctrica.
Entre los puntos mencionados aparecen el fortalecimiento de la infraestructura, la reducción de pérdidas, la diversificación de las fuentes de generación y la actualización de las reglas que ordenan el sector eléctrico.