
Productores ganaderos de Cerrito y Laureles, en el departamento de Ñeembucú, reportaron la muerte de animales que primero presentan problemas para mantenerse firmes y caminar, y luego fallecen en cuestión de horas.
El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) mantiene bajo análisis las muestras tomadas en la zona y maneja como principal sospecha un posible brote de clostridiosis.
Los casos comenzaron a registrarse hace más de un mes y ya alcanzaron a distintos establecimientos pecuarios. Los afectados señalan que se trata de un cuadro que no habían observado anteriormente entre sus animales.
Las primeras muestras fueron recogidas por el equipo veterinario regional y posteriormente enviadas a un laboratorio de Asunción.
Los productores indicaron que inicialmente esperaban recibir los resultados en cinco días, pero aseguran que transcurrieron alrededor de 30 días sin una respuesta definitiva.
Mientras continúa la espera, los ganaderos informaron que las muertes siguieron apareciendo dentro de los establecimientos, lo que aumentó la preocupación por posibles nuevas pérdidas.

La oficina regional de Senacsa señaló que existe una fuerte sospecha de clostridiosis, una enfermedad causada por bacterias capaces de formar esporas resistentes y desarrollarse en terrenos con mucha humedad, una condición presente en varias zonas de Ñeembucú.
Estas bacterias pueden liberar toxinas que provocan cuadros repentinos y la muerte de bovinos, ovinos y caprinos. La confirmación, sin embargo, dependerá de los estudios laboratoriales que todavía se encuentran en proceso.
Además de las muertes, el sector ganadero manifestó dificultades para encontrar determinados productos veterinarios dentro del país. Entre ellos mencionaron la vacuna antirrábica y la utilizada contra la mancha, que algunos establecimientos tuvieron que conseguir fuera del territorio nacional.