El gobierno argentino activó gestiones diplomáticas tras el anuncio de un nuevo esquema arancelario por parte de Estados Unidos.
Según información publicada por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham), el país norteamericano aplicará desde el 9 de abril un arancel del 10 % a los productos importados, lo que incluye bienes procedentes de Argentina.
El ajuste arancelario fue comunicado como parte del denominado Liberation Day. El nuevo gravamen implica un aumento considerable respecto al promedio anterior del 1,2 %, vigente hasta ahora para exportaciones argentinas hacia el mercado estadounidense.
Según datos del período 2015-2023, la balanza comercial bilateral fue históricamente deficitaria para Argentina, con un promedio anual negativo de aproximadamente US$ 2.700 millones.
No obstante, en 2024, Argentina logró cerrar el año con un superávit de US$ 302 millones, atribuible a una baja en las importaciones, que alcanzaron los US$ 6.193 millones, y un leve incremento de las exportaciones, con US$ 6.395 millones.
A raíz del nuevo escenario, autoridades argentinas mantuvieron un encuentro con el secretario de Comercio de Estados Unidos.
El intercambio fue destacado por el presidente argentino a través de redes sociales, quien aludió a la importancia de posicionarse entre los primeros en entablar negociaciones tras los anuncios de Washington.
Fuentes consultadas por medios locales indicaron que el gobierno argentino había iniciado previamente conversaciones con Estados Unidos para avanzar en un acuerdo comercial de reducción recíproca de aranceles, enfocado en determinados sectores y no en la totalidad del comercio bilateral.