Un informe del interventor del Estado francés publicado recientemente señala que el déficit del sistema de pensiones en Francia aumentará en los próximos años.
De acuerdo con el documento, el déficit anual alcanzará los 15.000 millones de euros en 2035 y podría duplicarse en 2045 si no se aplican cambios estructurales.
El gobierno ha descartado reducir la edad de jubilación a 62 años debido a la presión financiera que enfrenta el sistema.
Actualmente, la reforma de pensiones de 2023 establece un incremento gradual de la edad mínima de retiro hasta los 64 años.
El primer ministro ha iniciado un proceso de diálogo con sindicatos y representantes empresariales para analizar posibles modificaciones a la normativa vigente.
En este contexto, indicó que mantener la edad mínima en 63 años costaría a las finanzas públicas 13.000 millones de euros anuales hasta 2035, mientras que un aumento a 65 años generaría un alivio de 17.700 millones de euros en el mismo período.
El ministro de Finanzas señaló que cualquier modificación que implique reducir la edad de retiro requeriría ajustes en otros aspectos del sistema para evitar un impacto mayor en el presupuesto nacional.
El gobierno ha expresado su intención de permitir que el parlamento elabore propuestas basadas en los acuerdos que surjan de las negociaciones.
No obstante, cualquier cambio deberá mantener el equilibrio financiero del sistema de pensiones.
Los sectores involucrados continúan con las reuniones para evaluar alternativas y definir medidas que permitan abordar el déficit sin comprometer la sostenibilidad del sistema a largo plazo.